Catálogo de la exposición (noviembre 2016 - Sala Canal Isabel II) 165 pags. 23x19,5cm

Libro editado por la Comunidad de Madrid

La exposición «Toni Catany. Cuando ir era volver», pese a su evidente carácter retrospectivo, se propone revelarnos a un Catany diferente de aquel que conocemos y del recuerdo que se suele tener de su trabajo.

A menudo etiquetada como «clásica», «tradicional», «neopictorialista», incluso «nostálgica», la obra de Catany responde a veces poco o mucho a estos epítetos. Pero también es una obra audaz, anclada en su tiempo, sembrada de sorpresas. Moderna.

La vida y la obra de Toni Catany se podrían definir como una sucesión incesante de idas y venidas entre Llucmajor y Barcelona, entre el Mediterráneo y el resto del mundo, entre el interior y el exterior, entre los proyectos y los recuerdos, entre los procesos fotográficos del pasado y las tecnologías actuales.

Todo acaba siendo cuestión de idas y venidas, de vaivenes, de entradas y salidas, de aquí y de allá. Estos movimientos incesantes e inextricablemente unidos se alimentan mutuamente en una búsqueda apasionada: glorificar la belleza y la armonía, hacer emerger el arte de lo cotidiano, crear vínculos, construir puentes, encontrar semejanzas a veces inverosímiles. Y encontrarse uno mismo; es decir, mostrarse. A través de sus fotografías, Toni Catany no ha hablado nunca de otra cosa que de sí mismo. He ahí la cohesión y la coherencia entre estos miles de imágenes que recorren medio siglo.

Toni Catany (Llucmajor, 1942 - Barcelona, 2013). Autodidacta. Vive y trabaja en Barcelona desde 1960 hasta su fallecimiento. Desde su primera exposición, en 1965, realiza más de un centenar de muestras individuales en todo el mundo. Demuestra siempre, además, un particular interés en ver reunida su obra en diversos libros, con los que obtiene sucesivos galardones: Natures mortes (1987), premio al mejor libro fotográfico en la edición de la Primavera Fotográfica de Barcelona de 1988; La meva Mediterrània (1991), premio del Libro en los Rencontres Internationales de la Photographie de Arles y galardonado por la Generalitat de Catalunya como mejor libro ilustrado del año; Somniar déus (1993); Obscura memòria (1994); Fotografies (1997), premio de los Editores Europeos y premio del Libro Catalán otorgado por la Generalitat de Catalunya; Venessia (2006); Visions del Tirant lo Blanc (2007), Altars profans (2013) y, póstumamente, Toni Catany. Ceràmiques de Miquel Barceló (2015).

En 2000 el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) presenta una antología de su obra: «Toni Catany, el artista en su paraíso».

En 1991, el Ministerio de Cultura francés lo nombra Chevalier de l’Ordre des Arts et des Lettres. En 2001 la Generalitat de Catalunya le otorga el Premi Nacional d’Arts Plàstiques, y el Ministerio de Cultura, el Premio Nacional de Fotografía. En 2003 recibe el Premi Ramon Llull de les Arts, que le otorga el Gobierno de las Islas Baleares, y en 2015 es declarado Hijo Ilustre de la ciudad de Llucmajor.

En torno a 2005 se inicia el proceso para la materialización del que, en los últimos años de su vida, será el gran proyecto del artista, su voluntad: la creación de la Fundación Toni Catany, en Llucmajor. Mientras trabaja con sus colaboradores en la futura Fundación, sigue manifestándose como un creador incansable.