Isabel Muñoz
Exposición retrospectiva
Catálogo exposición.
157 pags. 32x28cm

Libro editado por Lunwerg Editores con motivo de la exposición retrospectiva en el Centro Cultural de la Villa de Madrid

Isabel Muñoz (Barcelona, 1951) es una de las más prestigiosas fotógrafas actuales. Con sus series de fotografías dedicadas al flamenco, a los toros, al tango, a la realidad de los pueblos más alejados e incógnitos, a las danzas orientales o a la lepra de la prostitución infantil en Camboya ha obtenido un amplio reconocimiento internacional, manifestado en varias exposiciones en los más importantes museos y centros de arte del mundo. Tras varios años dedicados a la fotografía, ha llegado a convertirse en una de las más diestras especialistas en algunos de los más antiguos y nobles procedimientos fotográficos, como la plantinotipia, una técnica arriesgada y difícil.

Isabel Muñoz ha encontrado el sentido de la vida en la búsqueda obsesiva de la belleza, en contraposición a los estragos creados por el dolor. De ahí, quizás, esas fotografía suyas, desconcertantes en su propia perfección, de cuerpos y miradas, que coexisten con otras más próximas al reportaje, como las estremecedoras imágenes de las víctimas de las bombas antipersona en Camboya o el infierno carcelario de El Salvador.

Isabel Muñoz deja en sus fotografías la huella de su mirada, de su modo de acotar la realidad para extraer de ella lo más perdurable y hermoso. Cuando atrapa en sus cámaras el vigor y la belleza del tango en Buenos Aires, las danzas orientales en Turquía, Tailandia o Egipto, no se limita a lo epidérmico o lo folclórico, sino que examina exhaustivamente el lugar que ocupa el cuerpo en nuestra sociedad, consciente de que la sensualidad, el deseo, la búsqueda del placer, constituye algunas de las pulsiones esenciales de la vida. Sus imágenes más impredecibles, más deslumbrantes, son el resultado de muchos años de atención y de humildad, de continuo aprendizaje del lenguaje del cuerpo. Algo que siempre le ha obsesionado, desde sus primeras exposiciones dedicadas al tango y al flamenco. Su mirada penetra los objetos y los rostros, descubriendo lo que en ellos queda de habitable o inhóspito.

Lo más importante de esta exposición retrospectiva es que, por primera vez se muestra lo mejor de su trabajo durante los últimos quince años, desde las sorprendentes y cautivadoras imágenes del tango y el flamenco, hasta sus últimos proyectos realizados en Camboya y Etiopía. Imágenes conocidas en todo el mundo, pero que nunca habían sido reunidas de una manera tan exhaustiva y sistematizada.

En la exposición se ha querido hacer un especial hincapié en mostrar las últimas series monográficas de la autora, como las realizadas desde el año 2000 en las tribus etíopes de los pueblos Surma- World Press Photo de 2005 – y Nyangaton (2004 -2005), realizadas en una de las regiones fronterizas más conflictivas de África.
En un apartado especial se han reunido las imágenes del reportaje dedicado por la fotógrafa a la prostitución infantil en Camboya (2005), que nos muestra su capacidad proteica y las motivaciones éticas de su trabajo. Cercana a la mejor tradición humanista y documental de la fotografía, Isabel Muñoz, a través de su obra, acerca al mundo el infierno personal de cientos de niñas obligadas a prostituirse en uno de los países más castigados por la codicia de Occidente. En este trabajo muestra, no sólo a las niñas prostituidas en sus burdeles, sino a los proxenetas, a los clientes, a los esclavos que trabajan en los tejares de Battambang, a los enfermos de sida, construyendo así un poliedro de tantas caras como protagonistas tiene esta historia. Bajo el sufrimiento, o quizás por encima de él, la fotógrafa ha sabido encontrar en el rostro de estos niños y niñas martirizados una emocionante belleza y dignidad.

En la sala Camboya se muestra a través de sus fotos la historia de unas trescientas mil niñas y adolescentes de Camboya, Vietnam y Laos. Los países más pobres de la península de Indochina, estas niñas son vendidas cada año a los burdeles de los países vecinos más prósperos. Algunas consiguen romper las redes de los traficantes, pero muy pocas escapan a la adicción de la droga, a la tortura y al sida. Muchas se ven obligadas a volver al prostíbulo, empujadas por la ansiedad, el síndrome de abstinencia y la imposibilidad de encontrar un trabajo. Otras, muy pocas, han conseguido superar el infierno de sus vidas, la mayoría ayudadas por organizaciones como Don Bosco y AFSIP, creada por Somaly Mam, vendida ella misma cuando era niña y forzada a la prostitución.

Isabel Muñoz ha penetrado en los rostros atormentados de estas niñas heridas por la degradación y la codicia. Su trabajo en los burdeles infantiles de Camboya no es uno más en su ya larga trayectoria profesional. Esta fotógrafa que busca apasionadamente la belleza entre la escoria del universo, siente como suyas las heridas de estas niñas y se ha propuesto mostrarlas al mundo. Sus estremecedoras imágenes constituyen su aportación personal a la lucha siempre necesaria contra la esclavitud sexual, contra la prostitución forzada, que constituye una de las mayores lacras del sudeste asiático. Ante sus cámaras han posado cientos de niñas que cuentan sus desgraciadas historias personales, que al final vienen a ser una y la misma: empezaron trabajando en empleos degradantes, y al final alguien vendió su virginidad a los traficantes –no pocas veces, sus propias familias-, que las entregaron a un prostíbulo por 150 y hasta por 15 dólares.

La exposición muestra la totalidad de las series realizadas hasta ahora por Isabel Muñoz, como el flamenco, el tango, las danzas orientales, la danza cubana, la lucha turca, la danza Khemer, Shaolin, los toros, las gentes de Cuenta, el pueblo Surma, la ciudad mártir de Bam y Omo River. Unas cien fotografías realizadas en los más diversos soportes, desde el papel digital o el baritado en blanco y negro, hasta los soportes de platino, tanto en blanco y negro como en color. El montaje y los grandes formatos de las imágenes, constituyen una verdadera fiesta para los sentidos, una experiencia inolvidable para el espectador.